“Ser pesimista y tener dudas no es lo mismo”
Barbara Ehrenreich comenta su libro “Sonríe o muere”, en el que argumenta contra el pensamiento positivo obligatorio.
- No se trata de defender la tristeza ni el pesimismo, la negatividad o la depresión. También hay quien va por la vida diciendo que todo le va a salir mal sin tener razones para pensarlo.
- Mi propuesta radical es el realismo, intentar averiguar qué sucede en el mundo y ver qué podemos hacer para resolver lo que nos amenaza y nos hace daño.
- “Yo vengo del mundo de la ciencia y pienso que la verdad y la realidad estáticas no existen porque sólo nos aproximamos a ellas. Entendemos la realidad lo mejor que podemos en ese momento y hasta que tengamos más información, podemos actuar a partir de lo que tenemos”
- No hay forma más inteligente de reprimir las discrepancias que decirle a la gente que tiene problemas (pobreza, desempleo, etc.), que todo depende de su actitud y que eso es lo único que tienen que cambiar, que tienen que dedicar las energías a su programa, sonreír y no quejarse.
- El optimismo obligado es una forma de control muy utilizada en las sociedades totalitarias, pero también en otras, porque… ¿Cómo va a ser un problema si la gente se puede hacer rica sólo con pensarlo? Si cualquiera puede atraer la riqueza hacia sí, entonces no hay ningún problema.
- La idea de que tienes que dar un salto mental y creer que puedes cambiarlo todo. El pensamiento positivo te desempodera: Siempre te posiciona como una persona solitaria cambiando el mundo, o no cambiándolo, sino reinventándolo para que encaje con tus ideas. Pero tenemos poder, tenemos poder colectivo, que podríamos usar para cambiar las cosas y acabar con mucho sufrimiento innecesario en el mundo